Polonia estuvo irreconocible y cayó ayer ante una crecida Bulgaria (3-1) en el segundo día de competencias del voleibol masculino y aunque su clasificación a cuartos de final es casi segura, encendió las alarmas sobre su favoritismo al oro olímpico. La escandalosa hinchada quedó estupefacta con la derrota y los gritos, los cantos, los abucheos al rival no rindieron los frutos de ocasiones anteriores. La verdadera Polonia apareció en el tercer set, que arrasó con diferencia de 12 puntos, y después en el comienzo del cuarto.
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