lunes, 13 de agosto de 2012

Se cerró uno de los episodios más brillantes que la humanidad toda celebra Juegos que quedan en la retina

Se cerró uno de los episodios más brillantes que la humanidad toda celebra. El hecho que marca el espíritu deportivo en su máxima expresión fue otra vez una fiesta. Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 que durante 27 días (desde el 27 de julio hasta el 12 de agosto) dibujaron su magnificencia, porque se puso una vez más en práctica la filosofía del barón francés Pierre de Coubertine: “Unir a las naciones a través del deporte”.
Esta manifestación de la cultura física, indiscutiblemente se convierte en uno de los hechos noticiosos más trascendentes y nobles que impulsa la humanidad, y cuya difusión cobró –como se esperaba– un despliegue acorde con los adelantos de la tecnología. Debemos admitir que las olimpiadas que cerraron el telón en las últimas horas, se introdujeron con fuerza hasta en los hogares más humildes de Bolivia, de América y de los otros continentes.
En línea con esta apreciación, por ejemplo, nos permitimos mencionar que el nadador estadounidense Phelps pasa de ser un mito a toda una leyenda, porque éste personaje confirmó que se trata del mejor atleta de la historia con sus 22 preseas doradas cosechadas a partir de Atenas 2004.
Saludamos también el esfuerzo desplegado por nuestros deportistas que en número reducido (cinco) dieron su mejor esfuerzo, y demostraron estar preparados para sobreponerse a muchas limitaciones, y pese a ello, no traicionaron a la esencia fundamental de las olimpiadas: competir en el deporte.

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