viernes, 3 de agosto de 2012

Kayla Harrison, una joven de 22 años que confesó haber estado al borde del suicidio por el trauma que le provocó ser sometida de niña al acoso de su entrenador, regaló ayer a Estados Unidos su primer oro en la historia de los Juegos Olímpicos. Fue en la categoría hasta 78 kilos con una medalla que reivindicó su espíritu de lucha, el mismo que le permitió superar el infierno y animarse de denunciar a su acosador, Daniel Doyle, quien purga actualmente una condena de diez años de cárcel. Con la ayuda de su novio, Aaron Handy, también judoca y la primera persona a la que se animó a confesarle el delito del cual era víctima en su momento, Harrison superó la adversidad, la misma contra la que debió batallar hoy en la final por el oro de su categoría. La estadounidense supo sobrellevar con holgura la dificultad que representó enfrentar a la favorita local Gemma Gibbons, otra judoca con pasado difícil y quien debió superar la muerte de su madre como consecuencia de una leucemia, a la que le dedicó su triunfo en semifinales. Harrison coronó así un sueño y marcó un hito en la historia del judo, deporte que comenzó a practicar a la temprana edad de seis años. Dos años más tarde sufriría el acoso de su entrenador, que por entonces tenía 24 años de edad. “Daniel era uno de los amigos de mi madre, incluso cuidaba de mí, de mi hermano y de mi hermana y solíamos comer todos juntos como una familia. Lo que me pasó con él fue devastador. Recuerdo que él me decía: Debemos mantener el secreto o estaremos en problemas”. “Para ser honesta, me hizo casi un lavado de cerebro. Cuando crecí empecé a entender lo que pasaba, pero igual lo amaba y creía que él también me amaba. Durante años todo esto me destrozó emocionalmente”, agregó Harrison.

La estadounidense Gabrielle Douglas se convirtió ayer en Londres en la primera gimnasta negra en la historia olímpica en ganar el oro en el concurso completo individual, donde la venezolana Jessica López y la guatemalteca Ana Sofía Gómez fueron 18ª y 22ª respectivamente.

Douglas, de 16 años y quien sucede en el podio olímpico a su compatriota Nastia Liukin, vencedora en Beijing 2008, dominó la prueba con 62.232 puntos, superando a las rusas Victoria Komova, plata con 61.973, y Aliya Mustafina, bronce con 59.566. Se trata de la segunda medalla dorada para la adolescente de Virginia, que el martes se había coronado monarca del ‘All Around’ por equipos.

“¡Se siente increíble! Todo el trabajo duro y la dedicación valió la pena. Le doy toda la gloria a Dios!”, manifestó la nueva reina de la gimnasia olímpica. “No estaba viendo las puntuaciones, sólo iba tratando de hacer mis rutinas lo mejor que podía y lo hice”, agregó, a su vez que ponderó la calidad de la gimnasia en su país. “Creo que podremos continuar en la cima por mucho tiempo. Estados Unidos tiene un equipo muy fuerte y detrás de nosotras vienen otras gimnastas con mucha calidad”, aseguró.

Después de su doble oro, Douglas tiene dos posibilidades más de ampliar sus tesoros cuando dispute las finales de aparatos en barras asimétricas y viga de equilibrio el 6 y 7 de este mes en el North Greenwich Arena, a orillas del río Támesis.

Douglas, quien es entrenada por el chino Chow Liang -fue entrenador de la estadounidense Shawn Johnson, plata en Beijing 2008-, también es monarca mundial del concurso completo por equipos en Tokio 2011.

Su historia

A los tres años, ella estaba asombrada porque su hermana hacía gimnasia. Por ese motivo, al cumplir los seis quiso ser como ella y se anotó en la misma disciplina. Nacida el 31 de diciembre de 1995 en Virginia Beach, a los dos años de empezar a entrenar ya se convirtió en campeona del estado de Virginia, que pronto le quedó pequeño para sus aspiraciones, por lo que en 2004 su familia y ella se mudaron.

Su estreno en una competición gimnástica de élite fue por primera vez en 2010. Se destacó desde sus inicios.

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