Las competiciones por equipos (a pesar del fracaso del fútbol) y las regatas de vela, disciplinas en que los españoles tienen más opciones, no se disputan las medallas hasta las jornadas finales. Pequeño consuelo para una delegación que está acostumbrada a que en los últimos cinco Juegos consiga destacar algún deportista en los primeros días. En los de Pekín fue Samuel Sánchez, que se proclamó campeón de la prueba de ciclismo en ruta el primer día de competición.
Las primeras jornadas, en las que se agolpan las pruebas de natación, deporte de resultados raquíticos para España, también se resistieron en los Juegos de Atenas 2004. Esa vez le tocó a la desconocida María Quintanal abrir el medallero español al tercer día en la competición, en foso olímpico. Aquellos Juegos la delegación española regresó con 19 metales, gran parte conseguidas en la segunda semana, donde tradicionalmente se concentran las medallas nacionales.
Las mismas jornadas, tres, tardó un español en llegar al podio en Sidney 2000. Fue Isabel Fernández, oro en yudo, otra competición centrada en la primera semana, de la que en estos Juegos de Londres España ya se ha despedido tras la eliminación esta mañana de Cecilia Blanco, la última de los seis representantes que vuelven con el diploma de Sugoi Uriarte.
Lejos queda ahora la alegría de primer día de los Juegos de Atlanta 96, cuando Ernesto Pérez Lobo ganó una plata en yudo, la primera medalla de las 17 conseguidas. Más aún las de Barcelona 92, cuando José Manuel Moreno conquistó la prueba del kilómetro contrarreloj al segundo día, un buen inicio para las 22 medallas españolas. En las finales de hoy, ni Sonia Franquet, en pistola 25 metros, ni Samuel Hernanz, en K-1, han conseguido hacerse con medalla.
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