Dentro de la confusión que hay todavía en torno a sus orígenes existe, por lo menos, unanimidad de otorgarles principios religiosos a los Juegos Olímpicos de la Antigüedad y situar a Olimpia como lugar sagrado de peregrinación.
Las guerras, la peste y las epidemias estaban asolando el país y se buscaba una solución a tanta miseria. Mitos, rey de Elide, consultó el oráculo y tuvo esta respuesta: "Sólo los Juegos, con un signo pacificador, salvarán a Grecia de la destrucción".
Aceptado el oráculo de Delfos se instituyó una "tregua sagrada" cada cuatro años, plazo que dio en llamarse Olimpiada. Esto sucedió en el año 884 AC, pero ocho años más adelante o sea 776 AC comenzaron a contabilizarse las ediciones y los resultados.
EL PRIMER GANADOR
Fue Koroibos, un cocinero de Elide, el primero que inscribió su nombre en el legendario palmarés olímpico al ganar la única prueba, consistente en una carrera de velocidad en la longitud del Estadio: 192,28 metros, por lo quedó como denominación prueba del Estadio.
52 años después (XIV Olimpiada), se introdujo la carrera del Diaulo, sobre dos vueltas al estadio (385 metros) y, en la siguiente edición se incorporó el Dólico o prueba de fondo con ocho vueltas al estadio, unos 1.500 metros, distancia que se amplió paulatinamente hasta las 24 vueltas, equivalentes a 4.600 metros.
Los Juegos crecían, las treguas se cumplían, los guerreros competían sin armas y al programa se sumaron el pentatlón, la lucha y las carreras de cuadrigas. El pentatlón combinaba la carrera del Estadio con los lanzamientos de disco y jabalina, salto en largo y lucha, que a la vez tenía su competencia aparte.
A la inicial carrera de coches, con cuatro caballos, se unió otra con dos caballos y la de un jinete sobre el animal, más la de carros tirados por mulas, constituyendo el núcleo llamado deportes de la aristocracia de la época.
EL BOXEO Y PANCRACIO
El boxeo apareció en la edición de 668 AC y rápidamente, junto con la lucha, se convirtió en la estrella de los Juegos. Empezó sin diferencias de peso y con las manos desnudas, pero pronto los combatientes se colocaron tiras de cuero crudo para proteger sus puños y hacerlos más potentes.
Los combates no tenían límite, aunque sí descanso (arrodillados) entre asaltos y el resultado era knock out o abandono. Con el paso de los siglos, con la invasión de los romanos, a las tiras de cuero crudo se fueron añadiendo pedacitos de piedra, plomo o madera para aumentar el efecto fulminante de los puños.
El aumento de la violencia en la lucha y el boxeo determinó su decadencia, cuando en las XXXVIII Olimpiadas nació el Pancracio, suma de ambos que satisfacía la sed de sangre de los espectadores, pues valía todo, desde los mordiscos a la asfixia, incluyendo patadas a los testículos y el meter los dedos en los ojos.
529 AC
Pindaro fue el primer cronista
Pindaro nació alrededor de 529 AC y fue el primer gran cronista olímpico. Al margen de los remotos antecedentes que quiso buscarle a la leyenda de los Juegos, hizo relatos puntuales de lo que vio en directo, como el triunfo del pugilista Diágoras de Rodas o las hazañas de Jenofonte de Corinto, vencedor en cinco Juegos, y del luchador Milon de Crotona, ganador en seis ediciones consecutivas.
BREVES
REGLAS DE JUEGO
Antes de que nos devoren los siglos, retornemos un instante a sus comienzos. Es curioso estar frente a una competencia tan elitista o, por lo menos, extremadamente selectiva de sus participantes. Para ser admitidos se requería ser griego, libre, hijo legítimo, estar en posesión de todos los derechos civiles y no haber cometidos sacrilegios o delitos de sangre. De los esclavos y mestizos, ni hablar.
LA ÉPOCA DE ORO
Olimpia conoció su mayor gloria entre los 600 y 400 AC, cuando los Juegos fueron pasando de uno a siete días de competición, cuando los pueblos se fueron hermanando y pacificando, los filósofos, literatos, historiadores y pensadores fueron acudiendo a ellos para glorificarlos y dar pie, también, a una Olimpia cultural.
Los vencedores eran recibidos triunfalmente en sus ciudades de origen y los versos de Píndaro son el mejor de los reflejos de la importancia que había adquirido la victoria: "Feliz elegido de la fama / la palma de la victoria le honra / y le designa a los clamores del estadio".
LLEGA EL PROFESIONALISMO
Poco a poco empezaron a romperse los moldes espirituales. El Pancracio trajo aparejada las apuestas y fue un vehículo de corrupción. Detrás del laurel del vencedor aparecieron las prebendas para incentivar los esfuerzos de los atletas. Vencer significaba la exención de impuestos y contar con una pensión vitalicia por vida.
DESTRUCCIÓN DE OLIMPIA
Al decreto de Teodosio el Grande siguió un saqueo a Olimpia, que acabaron de rematar un año después las hordas godas. Como los devotos seguían en peregrinación, Teodosio II ordenó la destrucción y en el año 550 dos terremotos sepultaron a la sagrada Olimpia, donde durante 1.764 años se realizaron 332 Juegos Olímpicos, pero los que se cuentan la verdad para la historia son los 293 que arrancan a partir del año 776 AC.
Es decir que los Juegos Olímpicos de la Antigüedad empezaron a contabilizarse con la victoria del cocinero Karaikos de Elide en la prueba del Estadio.

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