Las banderas, valoradas en torno a 100.000 libras (unos 128.400 euros), procedían de China con destino a Norwood, al sur de Londres, y serán ahora destruidas tras ser detectadas la pasada semana.
“Los productos falsificados ocasionan pérdidas con las que no se cuenta. Además, al ser copias, la calidad es inferior al original y no llegan al nivel de seguridad exigido”, declaró Chris Townsend, director comercial del LOCOG.
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