El Pontífice, quien se encuentra veraneando en la residencia apostólica de Castelgandolfo, recordó que los Juegos Olímpicos que comenzarán el próximo 27 de julio “son el mayor evento deportivo mundial, en el que participan atletas de numerosas naciones, y, como tal, tiene un fuerte valor simbólico”.
“Por ello, la Iglesia Católica mira a este certamen con particular atención y simpatía”, agregó Benedicto XVI.
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